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Pieter Breughel In Brussel
«Wannes imagina que Pieter Brueghel el Viejo, ese pintor del desquicio campesino y las multitudes avernales, resucita y aparece en la Bruselas contemporánea. Más extraño que los persas de Montesquieu en París, Brueghel registra cómo ha cambiado su tierra desde los tiempos del coruscante siglo XVI. Reconoce su antigua casa y pregunta si España sigue dominando el país y si la gente ha aprendido algo desde entonces, pero descubre que los habitantes ya no comprenden su dialecto brabanzón y que hasta en las tabernas, emblemas del viejo Flandes, le responden en francés. El pintor entiende que el dominio habsbúrgico ha sido sustituido por el auto sometimiento a la cultura francesa. Desengañado, pinta un último óleo denso y terroso antes de regresar a su tumba: en la imagen se muestra a un flamenco prisionero en una jaula y, a su lado, inútil y desapercibida, la llave para liberarse.»
La psicomagia de Laiseca
Alberto Laiseca es y fue un personaje tan inclasificable como la literatura que produjo. Al límite o como límite de cualquier sistema clasificatorio podríamos denominarlo, y él habría estado de acuerdo, un monstruo. Él fue un exceso de la literatura que desbordó sobre la vida y que borró fronteras entre el delirio y la «realidad», …
