Joaco Burgos es la promesa pop del momento en Argentina. Este joven cantautor de apenas 22 años ya ha grabado tres discos (Mi Lugar, 2022; Frenesí, 2024 y Desde lo profundo, 2026; disponibles en todas las plataformas) y se encamina a ser sucesor de clásicos referentes del rock argentino cancionero como Charly García y Fito Páez. Y es que Joaco canta y toca con maestría su piano, ya sea en un bar o en un teatro, deslumbrando a propios y extraños con su música. Melodías que denotan su excelente formación y letras que cuentan historias.
Proveniente de una familia de músicos, empieza a tocar a los cinco años. La música parecía ser un destino ineludible en su vida. Primero los estudios de música clásica, hasta que descubrió el rock de la mano de dos discos que serían de importancia central en su existencia: Clics Modernos, de Charly, y Del 63, de Fito Páez: «Desde los cinco años estudié piano con una profesora particular. Ahí empecé a leer música. Fue toda música clásica o canciones que me daba la profe. Hasta los quince años seguí estudiando música clásica, pero en el medio conocí el rock, la música popular, el tango y me largué a tocar esos géneros también. Gracias a la técnica que uno adquiere cuando estudia música clásica (la postura, la digitación, etc.), entré más fácil al rock y demás. Luego mi escuela del rock se desarrolló durante la cuarentena, sacando discos de oído a la noche. Fueron procesos que complementaron lo que yo ya traía. Y desde hace unos tres años me puse a estudiar jazz en el conservatorio».
El background del rock argentino clásico se fue metiendo en su cabeza, llevándolo a adorar el género. Pero a la vez escuchaba artistas internacionales que le gustaban mucho, como Freddie Mercury, Michael Jackson, Paul McCartney y Steely Dan. Recién durante la cuarentena compone su primera canción, que ya venía desarrollando hacía un tiempo. Cuando logró eso se destapó su creatividad y llegarían más canciones propias: «El primer tema me costó un montón, pero el segundo salió en una tarde. A lo largo de esos meses de la cuarentena hice como quince temas. Y cuando ya soltaron un poco el encierro, cuando la gente podía salir un poco más, me contacté con varios productores, les mandé demos, y al que más le gustó fue a Juan Absatz».
Con Absatz, ex integrante de la banda noventosa Superchango y actual músico de la banda de Páez, Joaco empezó a trabajar en la grabación de su primer disco. Juan lo produjo desde cero. Luego de la edición de ese primer álbum, Burgos conoce a Fernando Samalea, el histórico baterista argentino: «Habíamos hecho una presentación en el Matienzo, que estuvo bárbara, pero quedó ahí. Después, en febrero de 2023, ahí conocí a Samalea. Él escuchó el disco, le encantó, y entonces le dije si quería tocar conmigo, porque se cumplía un año de la salida del primer álbum. Sama se copó y empezamos a armar todo. Ahí, con la banda ya formada, tocamos y al toque le dije que quería grabar un segundo disco. Sama, con sus contactos y conocimientos, me dio la llave para llegar a lugares que para mí eran inimaginables…».
La grabación del segundo disco de Joaco, y quizás el mejor que haya hecho hasta ahora, se hizo en los legendarios Estudios ION, con la ayuda de Samalea, pero producido casi en soledad por Burgos. Su estrategia de composición es casi una receta: «Generalmente, lo primero que baja es la música, tanto melodía como armonía. Luego hago la letra. En el primer disco, como lo hice en cuarentena, le dediqué un montón de tiempo a las letras. En cambio, en el segundo hice los demos en casa y hasta cuatro o cinco días antes de ir a grabar las voces aún no tenía todas las letras terminadas. Fue un proceso más espontáneo, en donde confié más en mí mismo y en mi capacidad de sacar las letras en menos tiempo. No tengo un método rígido para componer. Puedo hacerlo sobre una batería electrónica, etc…».
A Joaco lo conocí a mediados de 2024; en ese momento tocaba en lugares chiquitos de Palermo y bares de Colegiales, pero rápidamente se empezó a hacer más conocido, compartiendo escenarios con Fito Páez, León Gieco y demás. La amistad con Páez le hizo concretar un sueño largamente ansiado: conocer a Charly García. Así llega una presentación en un teatro de la calle Corrientes y un show en el Obelisco para miles de personas. El nombre de Joaco Burgos se iba haciendo cada vez más conocido. Y la burbuja explotó en este 2026, con la edición de su tercer disco, la firma de un contrato con Warner, videoclips con Margarita Páez de invitada, nuevo look y vestimenta, y la posibilidad de tocar en el Teatro Coliseo, otro sueño cumplido: «Ahí vi tocar a Fito Páez cuando yo tenía 19 años, fue muy especial…». Raid mediático mediante, el nombre de Joaco Burgos apareció en todos los medios masivos, diarios, streamings, programas de televisión, radios y demás.
Sin embargo, detrás de esa exposición, sigue siendo el mismo niño que se sentaba a cantar canciones de sus ídolos en el piano. Sufrido hincha de Argentinos Juniors, comenta acerca de la composición de algunos de sus hits: «Las canciones tienen muchas texturas y están pensadas desde un lugar arreglístico, ¿no? Todo en una canción es parte de la composición; obviamente, hacés la canción y luego, con la producción, la llevás para el lado de que sea una cumbia o para que sea una ópera sinfónica. Pero cada cosa que uno hace sobre una canción es algo sagrado, porque queda ahí y luego pasa a ser escuchado. En mis discos se les da importancia a cada detalle, y también hay pifies que escuché, me gustaron y quedaron en la grabación… No es un proceso tan minucioso: si algo me gustó y caminó, lo dejo…».
Por ahora sigue con sus influencias musicales, sacando canciones, adorando a Prince. Como ocurría en los setentas, en la época de Sui Generis, las canciones de Joaco evocan historias e imágenes juveniles, pero de las que cualquiera se puede apropiar: «Muchas veces son cosas que me pasan a mí y otras veces son cosas que me imagino. Cosas que me inspiran en el mismo momento de la escritura de la letra. Imágenes que me llevan a frases y frases que me llevan a ambientes, y de ahí sale una historia con la que completo los distintos párrafos de la letra…».
¿Hasta dónde llegará Joaco Burgos? Todo depende de él. De que no lo obnubilen las luces de la exposición ni las mieles del éxito. El camino está abierto, quedará recorrerlo.
